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LA
TECNOLOGÍA, FACTOR CLAVE DEL ÉXITO DE GRUMA .
A
mediados de la década de los 70’s, el grado de desarrollo de las operaciones de
GRUMA en México ya permitía pensar en extender las operaciones fuera de nuestras
fronteras pues, entre otras cosas, la rigurosa política de subsidio que en ese
entonces controlaba a la industria del maíz y la tortilla representaba un serio
obstáculo para su crecimiento, mismo que en aquellos días resultaba
prácticamente imposible de contener.
Luego
de iniciar su consolidación en el mercado de Costa Rica, una serie de factores,
tanto comerciales como de desarrollo tecnológico se conjuntaron para que GRUMA
considerara a Estados Unidos como el siguiente gran paso en su proceso de
expansión.
En
aquellos días Don Roberto González Barrera percibió la creciente popularidad de
la comida mexicana en aquel país; durante un recorrido por California vio que la
industria en ese estado ya tenía tecnología, pero se dio cuenta también de que
la tecnología GRUMA era muy superior, por lo que había elementos para competir.
Con
un objetivo en mente, Roberto González Barrera se dio a la tarea de mostrar su
harina a los fabricantes de tortilla en la Unión Americana, los cuales en
principio mostraron muy poco interés, pues todos pensaban que tenían la mejor
forma de hacer tortillas y un producto de mejor calidad.
En
aquella época la industria de la tortilla en Estados Unidos se encontraba
altamente fragmentada al estar constituida por empresas pequeñas, cuyos dueños
luchaban no sólo por captar una parte del naciente mercado sino por ser
competitivos utilizando una tecnología inapropiada, que más adelante resultaría
insuficiente para dar respuesta a una demanda que iba en aumento y que cada vez
se mostraba más exigente. “Entonces
pensé que mi trabajo era mostrarles que con harina Maseca se hacía muy buena
tortilla, ¿cómo se los demuestro? Pues haciéndola yo mismo”, recuerda Don
Roberto, quien no tardó en tener éxito produciendo tortillas de esta manera, por
lo que en poco tiempo contaba ya con varias tortillerías de su
propiedad.
En
1976 adquirió una pequeña fábrica de tortillas que vendía 2 millones de dólares
al año y cuyo nombre a más de uno sonará familiar: Mission Foods, apelativo que
hoy conserva dicha subsidiaria de GRUMA.
En
esta etapa fue imperante fortalecer la parte tecnológica, que después influiría
de manera definitiva para penetrar en el mercado norteamericano, de acuerdo con
el testimonio del propio Ing. Manuel Rubio Portilla.
El
hoy Director General de Ingeniería y Tecnología de GRUMA comentó para AL GRANO
Edición Especial que en 1978 trabajó en el desarrollo de una máquina capaz de
producir 600 tortillas por minuto, y cuya operación en México resultaba
incosteable debido al efecto sobre la industria de la aplicación de un subsidio;
este hecho les alentó a trasladarla y utilizarla en los Estados
Unidos.
Sin
embargo, ello no resultaba tan sencillo, pues existían algunas dificultades y
contratiempos para poder introducir la tecnología mexicana al mercado
estadounidense. La estrategia utilizada para poder ingresar la máquina a
territorio norteamericano mostró una vez más el espíritu emprendedor y la
personalidad de Don Roberto González Barrera, quien con la asesoría del Ing.
Rubio decidió la compra de la empresa Elecktra Food Machinery, con sede en El
Monte, California.
El
propio Ing. Rubio explica los motivos de esta adquisición: “Además del aspecto
tecnológico, la compra tuvo una razón meramente comercial, que nos ayudó a ganar
tiempo, pues no es lo mismo competir solos en un mercado que comprar un negocio
establecido que ya tiene clientes a los que se puede acercar con más
confianza”.
Una
vez que la tecnología con diseño y patentes mexicanos se aplicó a las máquinas
construidas en Elecktra Food Machinery, buscando cumplir con todas las
especificaciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos, la compañía se
trasladó a Monterrey N.L., convirtiéndose en lo que ahora es
TECNOMAÍZ.
Para
uno de los principales protagonistas del desarrollo de GRUMA, la incursión en
los Estados Unidos es quizá el
momento más importante de la empresa en sus primeros 50 años de vida. “A mi
juicio, dice el Ing. Rubio, el paso más grande que este negocio dio para darle
la importancia que ahora tiene fue cuando entramos a Estados Unidos, pues somos
de las pocas, o quizá la única empresa extranjera que logró ingresar con
tecnología propia a ese difícil mercado”.
Si
hubiéramos fracasado ahí, considera el Ing. Rubio, “ hoy la compañía sería de
otro tipo y de otro tamaño”.
Más
de 20 años después, GRUMA es líder en prácticamente todos los mercados locales y
productos con los que participa en la Unión Americana, su prestigio y
experiencia adquiridos al ingresar y permanecer en este mercado, con una
tecnología propia y con un producto de origen mexicano, son ahora uno de los más
valiosos activos para el desarrollo de la empresa, en las diversas regiones del
mundo en las que opera.
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