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Por
qué y cómo entrar al mercado chino: el caso de GRUMA.
Roberto
González Barrera
Presidente
de Grupo Maseca y
Banorte.
CHINA
es hoy, junto con Estados Unidos, el motor de la economía mundial; es el país
que ha mantenido por más tiempo la tasa más alta de crecimiento (más de 9% por
25 años); es nuestro principal competidor en el mercado norteamericano y está
entrando con fuerza en nuestro propio mercado.
En
pocas palabras, es ya una potencia económica, tendrá mayor peso en un futuro
cercano y, sin duda, la economía mundial se redefinirá por la actuación de
China.
Bastaría
esto para comprender el interés del mundo por participar en la economía, o por
entenderla. Lo más importante es
que China logró una revolución silenciosa, tanto o más significativa que la de
1949 con Mao Tse Tung. Sin
renunciar a su sistema político ni a sus objetivos sociales es, como dice Andrés
Oppenheimer, el país que más apoya el desarrollo
capitalista.
Utilizó lo
mejor de este enfoque económico para
reducir la pobreza extrema y sobretodo, para crear una clase media de creciente
poder adquisitivo, (cerca de 150 a 200 millones de personas que en 4 años serán
de 300 a 400 millones). Más aún,
China es el país que está creando cada año el mayor número de nuevos millonarios
y muy pronto, será no sólo el primer exportador de productos, sino también de
turistas, mercado para el que debemos
prepararnos.
Basta
lo mencionado para tener respeto por una nación, que ha logrado transformarse
radicalmente en tan poco tiempo, que ha hecho y sigue haciendo las reformas
necesarias, y cuyo principal lema del Partido Comunista no es una consigna
política, sino una frase contundente:
“Vamos a cuadruplicar el ingreso per-cápita en 20 años”; y lo están
logrando.
Actualmente
es de 2200 por persona y llegarán a 8 mil dólares por
persona.
GRUMA
ha tenido la experiencia de desarrollarse en México, EUA, Centro y Sudamérica, y
Europa. Nos tomó 55 años llegar a
Asia y Oceanía, con plantas propias en la región. Hoy estamos ya en Australia, en
agosto inauguramos la planta en Shangai y a iniciar una en Japón. Asia ya tiene el 50% de la población
mundial, con tasas atractivas de expansión económica, por lo que prevemos seguir
creciendo, de manera sostenida en el largo
plazo.
El
trabajar en países con diferentes sistemas políticos y enfoques de desarrollo
económico y social, lo hemos asimilado cabalmente en GRUMA. Incluso dentro de
situaciones o modelos económicos difíciles. A lo largo de nuestra historia,
tuvimos la experiencia de Centroamérica, cuando en ella había guerras civiles y
lucha de guerrillas; después en Venezuela bajo el mandato de su actual
Presidente.
China
es un país totalmente diferente, no sólo por su gran tamaño y población, sino
porque es una cultura de cinco mil años, forjada en el concepto del trabajo y la
obediencia total, en la cual lo que el Gobierno diga es ley, y donde el pueblo
respeta a sus gobernantes y tiene gran fé en ellos, quienes además han mostrado
resultados. Eso le ha permitido
mantener su sistema político, y hacer cambios económicos en lugares específicos,
que el Gobierno decide.
Lo
primero entonces para hacer negocios en China es respetar a pueblo y
gobierno. Este respeto incluye
hacer un esfuerzo por entender el mercado y también la
cultura.
China
es tan grande y va tan rápido que lo primero que yo recomendaría es tomarse el
tiempo necesario, al nivel directivo más alto, para conocer y entender lo que
significa entrar a ese país, o hacer negocios.
Es
también un imán para la inversión extranjera. Hay que entender que junto a uno, o por
delante de uno, hay muchos otros proyectos de inversión que esperan la
aprobación del gobierno y/o el conseguir un terreno adecuado, aunque la
infraestructura y los servicios son cada día mejores. El proceso es difícil por la rapidez del
crecimiento y porque de alguna manera, sin que sea formal, los interesados
estamos como en una subasta.
Los mejores proyectos serán los
ganadores.
Si
bien China es muy abierto a la inversión extranjera es obvio que el gobierno
está en una excelente posición para negociar. Hay que ofrecer proyectos que
claramente contribuyan al desarrollo del país, no sólo a la empresa. Las negociaciones pueden ser lentas, por
lo que hay que presentar el
proyecto con claridad y detalles, sin ambigüedades, y asegurarse que se
está dialogando con todas las autoridades
vinculadas.
James
Mc Gregor, actual Presidente de la Cámara Americana de Comercio en China dice:
“Sea firme pero ni por accidente vaya a insultar a su contraparte”. Recordemos como se presentan las
misiones chinas en el extranjero, con una tarjeta colectiva y con
fotos.
El
mensaje es claro: todos somos importantes, aunque los encabece un Ministro. No basta el acuerdo con la alta
jerarquía; los subordinados también pueden imponer condiciones. Eso hace más complejo el proceso, pero
es una realidad.
A
China como país, le interesa aprender de los proyectos extranjeros, que estos
generen capacitación y mejores empleos. Para salir a vender en China, hay que
pensar en tener vendedores chinos.
En
suma, es un fenómeno económico, que más allá de quejas, fundadas o no, vamos a
tener que trabajar con ellos, en comercio o inversión. Para hacerlo con éxito, hay que pensarlo
muy bien, con visión de largo plazo, con estudios previos del mercado y la
región específica que nos interesa.
China
vende mucho, de casi todo y a todo el mundo, pero también su tamaño y
crecimiento hace que importen mucho.
La riqueza creciente de su pueblo incrementará el consumo de bienes, en
los que México y América Latina pueden tener ventajas.
La
decisión en GRUMA, que ya veníamos exportando productos, la estudiamos mucho,
pero es muy clara: no podemos darnos el lujo de quedarnos fuera. Habrá que aprender a adaptarse a su
cultura, sus instituciones y su mercado,
pero tenemos que estar.
Además
de su mercado interno, también es un punto estratégico para exportar a
diferentes partes de Asia.
Hoy,
China navega con gran éxito en la economía global y no habrá marcha atrás. El reto competitivo es muy grande y sólo
nos queda decidir si seremos capaces de hacer negocios comerciales y de
inversión, con esa gran nación, en base a reglas claras, eficientes y
recíprocas, siempre con actitud proactiva e insisto, con visión de largo
plazo.
Como
en toda empresa se corren riesgos, pero si establecemos cimientos sólidos, las
recompensas pueden ser muy atractivas.
MUCHAS
GRACIAS.
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